domingo, 22 de mayo de 2011

ZURDOS MIEDOSOS

La idea que la personalidad depende de la historia individual, puede ser cuestionado.

Zurdos miedosos

PSICOLOGÍAUn grupo de psicólogos de la Universidad Queen Margaret, de Edimburgo, Reino Unido, realizó un curioso experimento con varias personas diestras y zurdas para evaluar qué tanto las afectaba el miedo.
Sábado 21 Mayo 2011

Un grupo de psicólogos de la Universidad Queen Margaret, de Edimburgo, Reino Unido, realizó un curioso experimento con varias personas diestras y zurdas para evaluar qué tanto las afectaba el miedo. La prueba consistió en mostrarles un clip de ocho minutos de la película El silencio de los inocentes, un thriller psicológico con escenas de suspenso y terror. Al final, los expertos les pidieron a los voluntarios que hicieran un recuento de lo que vieron y fueron los zurdos quienes ofrecieron una versión más fragmentada y sin tanto detalle que la de los diestros, lo cual lleva a pensar que salieron más afectados por el miedo. De acuerdo con la doctora Carolyn Choudhary, coautora del trabajo, las personas zurdas presentan síntomas similares a los de pacientes que sufren de estrés postraumático. "La parte derecha del cerebro parece estar relacionada con el miedo y en las personas zurdas esta zona es dominante". La investigación servirá para entender más el síndrome de estrés postraumático.

domingo, 1 de mayo de 2011

ESTA SEGURO DE SUS RECUERDOS?


LOS TRUCOS DEL CEREBRO

¿Está seguro de sus recuerdos?

  • La memoria verdadera y falsa se relaciona con la materia blanca cerebral
  • Aún estamos muy lejos de poder determinar si un recuerdo es cierto o erróneo
Actualizado lunes 17/08/2009 09:21 (CET)
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JOSÉ RAMÓN SUÁREZ

MADRID.- Tras estas vacaciones le vendrán recuerdos de la época estival. ¿Serán ciertas esas evocaciones? La respuesta está en la materia blanca de su cerebro, en las propiedades de su microestructura, íntimamente relacionadas con la formación de falsos recuerdos, tal y como han demostrado autores españoles en una investigación publicada en 'The Journal of Neuroscience' target=_blank>'The Journal of Neuroscience'.

"Cada vez que evocas un recuerdo lo estás volviendo a almacenar, la memoria es muy reconstructiva y no es un proceso perfecto", explica Antoni Rodriguez-Fornells, miembro de la Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançat (ICREA), y uno de los investigadores del estudio. De manera que nuestros recuerdos pueden ser verdaderos, pero también falsos.

Para comprobar si la tendencia a tener falsos recuerdos se debe a la estructura del cerebro, el equipo de Lluis Fuentemilla, principal autor del estudio, probó a inducir esas evocaciones incorrectas en 48 estudiantes de la Universidad de Barcelona, con una edad media de 22 años.

Primero les leyeron varias listas de palabras relacionadas semánticamente (mesa, sentarse, patas, asiento, sofá, escritorio, taburete....y así hasta 14 voces similares). Después, les preguntaron qué palabras recordaban y si entre ellas estaba una palabra 'señuelo', que no había sido mencionada previamente en esa lista (silla, en este caso).

Dos áreas del cerebro

Rodríguez-Fornells, doctor en Psicología, comenta que posteriormente les realizaron una resonancia magnética "donde se mira la difusión de las moléculas de agua en el cerebro y se correlacionaban unos resultados con otros". Los que recordaron más palabras señuelo tenían mayor propensión a los recuerdos falsos (curiosamente, el 75% de los participantes decía haber escuchado la palabra fantasma).

La materia blanca cerebral está compuesta por fibras nerviosas (axones) cubiertas de mielina, un tipo de grasa que le da su aspecto blanco y que incrementa la velocidad de transmisión de las señales nerviosas. Según el estudio, la tendencia a generar recuerdos verdaderos y falsos está relacionada con las diferencias individuales en esta sustancia blanca cerebral. Es decir, los recuerdos auténticos se asocian con un haz de sustancia blanca que conecta las zonas del hipocampo y el parahipocampo, dos estructuras vinculadas al recuerdo y el almacenamiento de memorias. En cambio, la tendencia a generar falsos recuerdos se vinculó con otro haz de sustancia blanca (el fascículo longitudinal superior) que conecta estructuras fronto-parietales que han sido relacionadas en otros trabajos de resonancia magnética funcional con las falsas memorias.

Plasticidad del cerebro

La relevancia clínica de estas conclusiones vendría dada por la posibilidad de que, a largo plazo, se pueda entrenar el cerebro para inducir cambios en la materia blanca, de manera que se logre reducir los falsos recuerdos en los procesos memorísticos.

Hasta hace poco se creía que, a partir de una cierta edad, el cerebro mostraba pocos cambios; sin embargo, el doctor Rodríguez-Fornells aclara que hay algunos estudios que hacen pensar que en el futuro "se pueda trabajar para aumentar o disminuir ciertas partes de sustancia blanca o gris", de manera que haya existir opciones de neurorehabilitación en la memoria.

Sería interesante saber si, por ejemplo, cuando una víctima identifica a su agresor en un rueda policial de reconocimiento es porque le recuerda bien o porque quiere creerlo, aunque no sea realmente esa la persona. De hecho, el estudio de los recuerdos falsos ha sido ampliamente estudiada en el terreno judicial por el impacto que puede tener en el testimonio de víctimas y testigos.

"Estamos muy lejos de poder saber si alguien está evocando un recuerdo verdadero o falso,ahora mismo es imposible", reconoce el investigador. Porque, además, "en el fondo no es una mentira, no es algo que estés produciendo de forma explícita, sino que es más bien una distorsión de tu propio proceso de memoria".

LA PREOCUPACION Y LOS FALSOS RECUERDOS

Una nueva investigación descubre los mecanismos cerebrales del circuito del miedo


Científicos norteamericanos han descubierto, a través de las imágenes de resonancia magnética funcional de los cerebros de 40 voluntarios, que no sólo los hechos emotivos que nos ocurren tienen un espacio relevante en la memoria, sino que la mera preocupación por lo que va a ocurrir se graba en el cerebro con la misma intensidad que un recuerdo negativo real, incluso antes de que ocurra. Es decir, la preocupación puede convertirse en el recuerdo de un hecho que todavía no ha ocurrido. Cuando algo nos preocupa, se activa un “circuito del miedo” que amplifica el miedo a volar o a hablar en público y condiciona así nuestros comportamientos futuros. Sin embargo, al descubrirse qué regiones del cerebro participan en esta reacción, es posible que las personas que sufren algún tipo de desorden post-traumático no se vean invadidas continuamente por recuerdos terribles de hechos que nunca han sucedido. Por Yaiza Martínez.



La preocupación es capaz de crear falsos recuerdos en la memoria
Numerosas investigaciones a lo largo de la historia de la psicología han demostrado que los hechos más emotivos que nos acontecen quedan grabados con mayor profundidad en nuestra memoria. Ahora, un nuevo estudio ha descubierto que la mera anticipación o preocupación acerca de algo que va a ocurrir hace que esta experiencia se convierta también en un recuerdo importante que condiciona comportamientos futuros.

Los acontecimientos emocionalmente perturbadores –tales como una agresión o la muerte de un ser querido- se imprimen en nuestra memoria de manera mucho más profunda que los hechos cotidianos.

Estudiando este fenómeno, investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison descubrieron que la mera anticipación de una situación horrible o angustiosa puede activar dos regiones cerebrales relacionadas con la formación de recuerdos, incluso antes de que dicha situación se produzca, informa en un comunicado el Waisman Center, lugar en el que se ha realizado el estudio.

El descubrimiento implica que el simple acto de la anticipación juega un papel sorprendentemente importante en la formación de la memoria humana y en la forma en que la memoria mantiene frescos nuestros recuerdos.

Posibles aplicaciones

Los resultados del estudio han sido publicados en el último número de Proceedings of the National Academy of Sciences y, según los científicos, tienen importantes implicaciones para el tratamiento de ciertas condiciones psicológicas, como los desórdenes de estrés post-traumático y de ansiedad social, que a menudo se caracterizan por ocasionar en los individuos que los padecen recuerdos intrusivos o “flashbacks” acerca de los hechos traumáticos.

El director del estudio, Kristen Mackiewicz, señala que la investigación se hizo por motivos clínicos, para intentar comprender mejor la formación de recuerdos en estos casos y aplicar tratamientos más apropiados.

Pero también se ha convertido en el inicio de una nueva línea de trabajo acerca del papel de la anticipación en los desórdenes emocionales y clínicos, comenta otro de los autores del estudio, Jack Nitschke, profesor asistente de psiquiatría y psicología de la universidad de Wisconsin-Madison.

Al mismo tiempo, el estudio arroja nuevos interrogantes sobre la naturaleza de la memoria, ya que como hemos publicado en otros artículos, la memoria puede apropiarse de los recuerdos de otros, es posible implantar falsos recuerdos en la memoria, y sabemos que el cerebro es capaz de inventar recuerdos de hechos que nunca ocurrieron.

Cadena de recuerdos

Como ejemplo, una persona que tenga miedo de hablar en público o de volar en avión sentirá ansiedad cada vez que tenga que hacerlo. El estudio sugiere que cuanto más tiempo pase pensando en su próxima intervención o próximo vuelo, la memoria de dicha preocupación quedará más fuertemente grabada cuando haya pasado, lo que a su vez provocará que la siguiente anticipación sea aún más angustiosa…

Existen dos áreas cerebrales clave en el cerebro que se activan cuando una persona anticipa una situación difícil: la amígdala y el hipocampo. Los científicos creen que la amígdala esta asociada con la formación de los recuerdos emocionales, mientras que el hipocampo ayuda al cerebro a formar recuerdos de larga duración.

Los investigadores analizaron la actividad cerebral de 40 voluntarios sanos con la tecnología de imágenes de resonancia magnética funcional o FMRI, que produce imágenes de alto contraste del tejido humano y permite la detección e identificación de áreas del cerebro durante su actividad. Esta tecnología mejora las imágenes tradicionales de resonancia magnética, que únicamente aportan una visión anatómica del cerebro.

Memoria más profunda

Durante la investigación, se mostraron a los voluntarios dos tipos de señales. Una de ellas, neutral, pero la otra indicaba que algún tipo de fotografía horripilante aparecería a continuación. Se trataba de fotos muy explícitas de cuerpos sangrantes y mutilados.

Treinta minutos después de que los investigadores mostraran estas imágenes violentas, les preguntaron a los participantes cómo las recordaban. Descubrieron que cuanto más se había activado la amígdala y el hipocampo durante la señal de anticipación mejor podían los 40 voluntarios describir las fotos que acababan de ver.

Dos semanas después del experimento, los científicos volvieron a medir cómo recordaban estos mismos participantes dichas imágenes, y descubrieron que aquellas personas que mejor memoria tenían aún de ellas eran las que durante el registro de su actividad cerebral mientras veían las fotos, dos semanas antes, habían mostrado la mayor actividad en la amígdala y el hipocampo en las imágenes de resonancia magnética funcional.

De este hecho, los científicos deducen que la anticipación a una situación de desasosiego probablemente enciende un “circuito de miedo” en el cerebro, lo que a su vez ayuda a reforzar viejos recuerdos y propicia la grabación profunda de los nuevos. La intención de los investigadores es conseguir que, en el futuro, se pueda desactivar esa respuesta en los pacientes, de manera que éstos no evoquen con tanta facilidad recuerdos negativos.

viernes, 8 de abril de 2011

LA GRAFOLOFIA UN FRAUDE


Tomado de: http://www.xatakaciencia.com/psicologia/por-que-grafologia-es-un-fraude-y-que-otra-alternativa-hay-para-saber-algo-sobre-el-autor-de-un-texto-y-ii

Sergio Parra 7 de abril de 2011 | 13:31

A grandes rasgos, la grafología es el estudio de la personalidad de un individuo a partir de las características de su escritura.

Una teoría que recuerda a la de Freud, que creía que se podía categorizar a las personas según el orificio corporal que les procuraba mayor placer. Francis Galton se fijaba en los bultos del cráneo, como quien estudia la orografía del terreno para comprender la personalidad de sus habitantes. Jungestaba convencido de que la personalidad la determinaba la posición de las estrellas en el momento del nacimiento.

¿La grafología entraría dentro de esta lista de insensateces? Vamos a verlo, y de paso voy a descubriros una técnica mucho mejor que la grafología para identificar a alguien por su forma de escribir.

De un tiempo a esta parte, junto con los polígrafos que dicen detectar si mentimos o decimos la verdad, ha aparecido un ejército de grafólogos que aseguran poder correlacionar el tipo de letra que tenemos y otros garabatos con algunos rasgos generales de nuestra personalidad, incluso nuestra inteligencia, nuestra salud e incluso nuestros instintos criminales. También hay muchos departamentos de selección natural usan la grafología para seleccionar a los aspirantes al puesto.

Los grafólogos examinan lazos, las “i punteadas”, las “t cruzadas”, el espaciamiento de las letras, inclinaciones, alturas, movimientos de cierre, etc., pues creen que tales minucias de la escritura son manifestaciones físicas de funciones mentales inconscientes.

Pero ¿esto es ciencia? Aunque determinados rasgos de nuestra escritura pudieran supuestamente estar asociados a determinados rasgos de la personalidad, ¿se pueden sacar conclusiones definitivas sobre la conducta o características individuales de una persona?

En el siguiente video, el divertido James Randi demuestra cómo la teoría cae por su propio peso:

Los estudios sobre la utilidad de la grafología no son muy rigurosos. Por ejemplo, el investigadorGeoffrey Dean recopiló 16 artículos académicos que estudiaban la grafología en el trabajo.

Comparó las predicciones de los grafólogos sobre el rendimiento de los empleados con las puntuaciones de los supervisores de dichos empleados durante el periodo de formación. Los resultados revelaron que había poca relación entre las predicciones de los grafólogos y el éxito laboral. De hecho, los grafólogos eran tan precisos como un grupo de control de profanos que no tenía ninguna experiencia en grafología.

Pero ¿y fuera del ámbito laboral? ¿Podría decirse, por ejemplo, que yo soy tímido porque mi letra es muy pequeña, casi minúscula? Dean comparó los intentos de los grafólogos para determinar el carácter de una persona con las puntuaciones de esa persona en tests de personalidad con validez científica. Tras revisar 53 artículos, la conclusión fue demoledora:

No sólo era escasa la precisión de los grafólogos, sino que obtenían la misma puntuación que los grupos de control con personas sin formación ni conocimientos para la evaluación de la personalidad a través de la escritura.

Como veis, la grafología se parece bastante a la astrología. Es decir, que estamos ante otra manifestación del llamado efecto Forer (o falacia de validación personal o efecto Barnum, por P. T. Barnum): los individuos darán aprobación de alta precisión a descripciones de su personalidad que supuestamente han sido realizadas específicamente para ellos, pero que en realidad son generales y suficientemente vagas como para poder ser aplicadas a un amplio espectro de gente.

Pero como os dije, hay una técnica científicamente válida para averiguar algo sobre la escritura de una persona. Os hablaré de ello en la próxima entrega de este artículo sobre el fraude de la grafología.

La grafología es un fraude manifiesto que saca partido de las mismas debilidades psicológicas que se ponen de manifiesto en los creyentes de la astrología y otras mancias.

Sin embargo, hay técnicas científicas que sí sirven para averiguar mucho más de lo que creemos sobre una persona sencillamente analizando su forma de escribir. En esta ocasión, no la forma de sus palabras, sino cómo usa las palabras y cómo construye las oraciones.

Todo comenzó con el florecimiento de la Lingüística Forense a finales del siglo veinte. En un principio, esta disciplina de nuevo cuño se centraba en la investigación y estudio en ámbitos como el del análisis de la imitación en la firma y en la producción de textos con finalidades criminales. Ya sabéis, determinar la autoría, por ejemplo, de una amenaza manuscrita, de un anónimo.

También analizaba las evidencias fonológicas, morfológicas, sintácticas, discursivas y terminológicas para identificar hablantes de una variedad lingüística determinada, estilo o registro. También,esclarecían la comprensión lectora de documentos legales.

Con la sofisticación de la técnica, la lingüística forense ya es capaz de determinar plagios en textos orales y escritos y en traducciones. Para este último ámbito, los peritos en lingüística forense se ayudan de programas informáticos capaces de detectar plagios como el del célebre premio Nobel Camilo José Cela, determinado por el Laboratorio de Lingüística Forense (ForensicLab), en la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona), o el de la presentadora Ana Rosa Quintana, que calcó ochenta páginas de párrafos enteros de dos novelas preexistentes.

Estos programas son capaces de resolver casos como el de un extorsionador de Teruel, cuyas marcas de idiolecto le delataron frente al ojo escrutador del software: tenía el extorsionador un uso redundante del pronombre en primera persona y el relativo compuesto, cuando en los corpus del español es más habitual en la ratio el relativo simple: como el acusado había vivido en Cataluña, se había contaminado en la frecuencia de uso del relativo compuesto. Intentó el extorsionador cuestionar el dictamen del omnisciente de aquel programa, pero las evidencias eran abrumadoras y así lo entendió también el magistrado en una sentencia que sentó jurisprudencia.

Pero ¿qué es el idiolecto? Básicamente es la forma de hablar característica de cada persona (cuando la expresión es por escrito se denomina estilo). Se manifiesta en una selección particular del léxico, de la gramática y también en palabras, frases y giros peculiares, así como en variantes de la entonación y la pronunciación. Esta palabra se creó por analogía con dialecto. El idiolecto es, con todas las reservas, algo así como el ADN de nuestra mente, o de nuestra manera de expresarnos.

El lingüista Tim Grant y el forense Kim Brake, de la Universidad de Leicester, pusieron en marcha hace unos tres años el primer estudio forense centrado en los mensajes SMS:

Teniendo en cuenta que éstos son una forma de comunicación nueva y, a la vez, un modo especialmente informal de usar el lenguaje, no se espera que quien los escriba siga las convecciones lingüísticas. Esta libertad da lugar a diferencias significativas en el estilo que pueden emplearse para identificar a su autor.

Estas técnicas no servirán para averiguar qué personalidad tiene un individuo según la forma de las letras de su escritura, como pretende la pseudociencia de la grafología, pero indudablemente ofrece valiosa información sobre el sustrato social y cultural del autor de un texto; una información mucho más práctica para detectar plagios, amenazas o autorías.


lunes, 4 de abril de 2011

Efecto centro de escenario

Sergio Parra

ultima-cena.jpg

Un curioso estudio llevado a cabo por los psicólogos Priya Raghubir y Ana Valenzuela,

y publicado enOrganisational Behaviour and Human Decision Processes, sugiere que

el estar en el centro de un escenario causa mejor impresión a los demás que estar en un lado.

Y eso también ocurre, pues, en las fotografías.

Para llegar a cabo el estudio, se analizaron varias entregas del programa de televisión

The Weakest Link(El rival más débil). En este programa, los concursantes se

sitúan formando un semicírculo y, en cada ronda, eliminan a uno de sus compañeros.

Los concursantes que ocupaban las posiciones centrales del semicírculo llegaban a la

ronda final en el 42 % de ocasiones, por término medio, y ganaban el juego un 45 % de veces

Los que estaban en las posiciones más extremas llegaban a la ronda final en el 17 %

de las ocasiones y sólo ganaban en el 10 %.

En otro experimento, a un grupo de personas se le enseñó una fotografía en grupo de 5 candidatos para un puesto en una empresa, pidiéndoles que escogieran al candidato más adecuado. Los más elegidos eran los candidatos del centro del grupo.

A este fenómeno de fijarnos en el centro para localizar a la gente importante lo llaman “efecto centro de escenario”.

Vía | 59 segundos de Richard Wiseman

domingo, 3 de abril de 2011

Los malnacidos psicopatas

Fuente: http://lacomunidad.elpais.com/apuntes-cientificos-desde-el-mit/posts, hoy abril 3-2011


LOS MALNACIDOS PSICOPATAS


Virginia Barber tiene un trabajo muy especial. Esta psicóloga forense licenciada en Madrid y doctorada en el John Jay College of Criminal Justice de la Universidad de Nueva York es actualmente directora de los juzgados de salud mental del condado de Queens. Su función allí es: “evaluar psicológicamente a las personas que han cometido un crimen y preparar un informe al juez para que decida si pueden beneficiarse de tratamientos en comunidad como alternativa a la encarcelación”.

Después de tanto debate académico sobre la naturaleza de la mente humana, y reflexiones interminables sobre el origen y condicionamientos de nuestra conducta, cenar con Virginia en Nueva York fue encontrarse de frente con la realidad. Cada día Virginia ve personas que han cometido robos, agresiones, violaciones, u otros crímenes graves, y debe utilizar todas las herramientas de psicología y neurociencia para decidir cuáles pueden quedar en semi-libertad. Entre otras cosas evalúa si existe enfermedad mental, valora el riesgo de violencia… y que no sean psicópatas. Porque si son psicópatas, ni por asomo se les deja en la calle.

Como podría ser el sujeto que está evaluando en estos mismos momentos: Un hombre de 45 años que nunca antes había mostrado conducta violenta hasta que dio una brutal paliza a su madre de 81 años dejándola en el hospital al borde de la muerte. Para juzgar un caso así, debes entender muy bien qué ocurrió en la mente de este individuo.

Virginia lleva unos días analizándolo, y cree estar frente a uno de los muchos psicópatas no detectados que hay disueltos en nuestra sociedad. Tiene todos los rasgos característicos: hábil en la discusión, mide muy bien sus acciones, y sabe aparentar cierto encanto personal. Pero no reconoce culpa ni responsabilidad alguna en lo ocurrido. No muestra ningún remordimiento, y defiende que todo es una confabulación en su contra y que de alguna manera ella se lo merecía. En los psicópatas, la culpa y responsabilidad siempre es de los otros. Tienden a ser extremadamente narcisistas, egocéntricos, los vínculos que forman con amigos y parejas son muy superficiales, y los mantienen sólo mientras a ellos les conviene por interés. Viendo su pasado, siempre manipulan y se aprovechan económicamente de la gente que le rodeaba, sobre todo de sus consecutivas relaciones. Es lo que se denomina un estilo de vida parasito. El individuo que analiza Virginia está preocupado por lo que le puede venir encima tras agredir a su madre, pero no muestra ni la más mínima preocupación por saber su estado. Virginia explica que en las entrevistas demuestra una falta de empatía abrumadora y –como es habitual en los psicópatas- mucha destreza a la hora de mentir. Nadie sospecharía de un ciudadano así o directivo de empresa tan bien integrados en la sociedad. Hasta que explotan. Si es que llegan a hacerlo.

“La psicopatía es totalmente diferente a la mayoría de casos de conducta antisocial que nos llegan de entornos desfavorecidos” quiere dejar bien claro Virginia. Se refiriere a que cuando analiza delincuentes arrestados en Nueva York, encuentra patrones muy diferentes. Muchos presentan conducta antisocial y criminal, pero no tienen los componentes emocionales o interpersonales de los psicópatas. Por ejemplo, los delincuentes no psicópatas sí reconocen que hicieron algo malo. Pueden dar excusas, pero muestran cierto grado de arrepentimiento. Y sí son capaces de mostrar afecto, miedo, respuestas emocionales, y de vincularse emocionalmente de manera significativa con familiares o amigos. Además, es destacable la lealtad que tienen hacia su grupo, familia o entorno cercano. Un psicópata en cambio no es leal a nadie. Sólo a él mismo.“no debemos confundir conducta antisocial con psicopatía. Son muy diferentes”, insiste Virginia.

Pero… ¿estamos rodeados de psicópatas? ¿nacen así? ¿se pueden diagnosticar mirando la actividad de las áreas emocionales de su cerebro? Empecemos por esta última pregunta.

El caso de Brian Dugan: Si un psicópata nació mal… ¿es menos malnacido?

Brian Dugan estaba ya cumpliendo dos cadenas perpetuas por sendos asesinatos cuando un juzgado de Chicago le procesó de nuevo por la violación y asesinato de una niña de 10 años que habría realizado con anterioridad. Su abogado (alguien que –en sentido opuesto al método científico- primero establece su posición y luego acomoda las pruebas a ella) presentó imágenes de resonancia magnética del cerebro de Duncan para argumentar que padecía una enfermedad mental llamada psicopatía y no era del todo responsable de sus actos. Evidentemente el juez no hizo caso, y terminó condenando a pena de muerte a Duncan. Pero fue un momento significativo: la primera ocasión en que una fotografía de fMRI se utilizaba en un juicio para defender a un asesino.

La posición del abogado estaba inspirada en los recientes estudios de neuroimagen que buscan funcionamientos anómalos en los cerebros de los psicópatas. Uno de los neurocientíficos más destacados en este campo es Kent Kiehl, que fue quien analizó el cerebros de Duncan, testificó en el caso, y con quien conversé telefónicamente la semana pasada para preparar este reportaje de la agencia SINC. Él defiende que su objetivo principal es investigar científicamente qué funciona mal en el cerebro de un psicópata, para así buscar tratamientos más específicos. Y cree también que el fMRI podría convertirse en una herramienta de diagnóstico complementaria a los tests, con la que identificarlos y empezar terapias lo antes posible.

Otra persona con quien también conversé fue Robert Hare, autor de la escala PCL-R utilizada mundialmente para identificar psicópatas, y quizás el experto en psicopatía más reconocido del mundo. Hare fue así de contundente: “Debemos ser muy cuidadosos con este boom de la neuroimagen, porque no sabemos todavía cómo interpretarlas, y cual es la variabilidad entre la gente normal o con trastornos emocionales que nada tienen que ver con la psicopatía. El caso de Duncan es preocupante, porque podría sentar un precedente peligroso”. Virginia Barber fue todavía más lejos: “una barbaridad. Casi una ridiculez! Un fMRi no puede demostrar causalidad, y no supera ni de cerca los criterios mínimos de fiabilidad para ser utilizado en un juzgado”.

En este blog muchas veces nos hemos dejado fascinar por los avances en la investigación neurocientífica, las reflexiones filosóficas que comporta, y las implicaciones que pueda tener en una cercana neurosociedad. Pero también hemos advertido (como el caso del detector de mentiras) que existe una gran exageración en este campo (y no sólo por los medios, sino por los propios científicos). Así lo expresábamos en el capítulo “neuroarrogancia en los juzgados” de El Ladrón de Cerebros, y en el capítulo que debatíamos sobre el grado de libertad que tenemos a la hora de decidir. Es un punto interesantísimo. En realidad, como siempre que nos planteamos porqué castigamos a alguien, se entremezcla valorar la responsabilidad en lo ocurrido con la posibilidad que se repita el incidente.

Y en el sentido de la responsabilidad, Kent Kiehl no dice que Duncan no fuera culpable de sus actos. Faltaría más. Pero sí concibe al psicópata como un enfermo, no como un delincuente. Alguien “no malo, sino que sufre una anormalidad en el cerebro que le deja a la deriva en un mundo sin emociones” (sciam). El objetivo de sus novedosas investigaciones con scáneres cerebrales portátiles por prisiones estadounidenses es comprender la mente de un psicópata, diagnosticarlos, e intentar rehabilitarlos.

Robert Hare no lo ve muy claro. Cuando se le pregunta si un psicópata es plenamente consciente de lo que hace responde: “Si, si, si, si… claro! Ellos saben muy bien que están cometiendo un delito penalizado por la sociedad, e infringiendo un dolor espantoso a sus víctimas o familiares. Simplemente no les importa”. ¿Se pueden curar? Hare se muestra sólido en la tesis de que cambiar la mente de un psicópata es prácticamente imposible, y casi siempre van a reincidir si se les pone en libertad. Viginia Barber –como Kiehl- muestra un optimismo moderado al explicar que en los últimos años algunas terapias cognitivas y conductuales sí han dado resultados positivos. Pero continúa desmarcándose de esta visión tan determinista de la psicopatía.

Una visión determinista representada a la perfección por otro de los grandes de la psicopatía, el “neurocriminólogo” Adrian Raine, que como explicaba el artículo de SINC, presentó un estudio el pasado febrero en la reunión de la AAAS en Washington DC, sugiriendo que se podía encontrar rasgos de futura psicopatía en niños de tres años, y que sería importantísimo para empezar terapias lo antes posible. Yo estuve en esa sesión. Sonaba muy controvertido. A pesar de que Raine insiste en el peso del entorno, su visión innata y determinista del comportamiento humano parece exagerada, y no es aceptada por algunos de sus compañeros. “El crimen no es un desorden, y es utópico pensar que vamos a identificar futuros psicópatas a los 3 años”, decía Kent Kiehl. “Aunque sí se ven característica innatas en los psicópatas, yo no soy ni de lejos tan determinista como Raine”, opiaba Robert Hare. Y “el estudio de Raine es metodológicamente limitadísimo”, constataba Virginia Barber. Pero se publicó igualmente, y la AAAS organizó una rueda de prensa para darle difusión. Curioso.

La mente del psicópata es fascinante. Ojalá científicos como Kiehl continúen investigando para conocerla, psicólogos como Virginia trasladen esos conocimientos al mundo real, y sabios como Hare nos hagan ver que el narcisismo, egocentrismo, ambición, conducta manipuladora, la no asunción de responsabilidad, pobreza emocional, y falta absoluta de empatía de un psicópata, no desemboca sólo con actos violentos sino que puede terminar expresándose en dirigentes totalitarios, líderes de corporaciones, u otros estamentos de la sociedad. Qué sorpresas nos podrían dar algunos scanners cerebrales…

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lunes, 21 de marzo de 2011

RECUERDOS IMPLANTADOS

Tus recuerdos pueden ser implantados

Elisabeth Loftus subió al escenario a recoger el “Premio a la libertad y responsabilidad científica” por el impacto de sus estudios en memoria humana.

Pero como cualquier deportista que tras enormes sacrificios logre ganar un anhelado título, o músico que recibe la ovación de un público entregado, actriz cuyos compañeros le otorgan un sentido premio, maestra voluntariosa que es felicitada por sus exalumnos, o escritor que recibe cariñosos mensajes anónimos por su obra, Elisabeth Loftus irrumpió a llorar delante de sus colegas científicos al constatar que las largas horas pasadas diseñando estudios, contrastando datos, y sacrificando hipótesis, finalmente habían contribuido a mejorar un poquito la sociedad. Al fin y al cabo; ésta es la principal motivación que mueve a la inmensa mayoría de científicos vocacionales. La sala se puso de pie.

La psicóloga Elisabeth Loftus empezó su carrera investigando las funciones básicas de la memoria humana, y cómo la mente clasifica y recuerda la información. Poco a poco empezó a constatar que los recuerdos eran mucho más frágiles y maleables de lo que en la literatura científica estaba establecido. Vio que incluso factores sutiles como la manera de realizar una pregunta sobre el pasado modificaban el recuerdo de la experiencia que se relataba. Y lo más trascendente; estudios con testigos oculares pusieron de manifiesto que ante situaciones de estrés emocional podemos llegar a imaginarnos experiencias que quedan fijadas como si hubieran sido reales.

De hecho, de los más de 250 casos de prisioneros que han sido liberados tras demostrarse por análisis de ADN que eran inocentes, se ha visto que la mayor parte habían sido inicialmente imputados por la declaración basada en “falsas memorias” de un testigo ocular. La Dr. Loftus ha testificado en más de 200 juicios, y no sin cierta controversia, en algunos estados testigos oculares han sido desestimados cuando se sospechaba de una memoria implantada y no había otras evidencias para corroborarlo.

El “Síndrome de Falsa Memoria” desarrollado por esta actual catedrática de ecología social y ciencia cognitiva de la Universidad de California-Irvine, también ha generado polémica entre psicoterapeutas. Según sus trabajos, abusos, experiencias traumáticas, y muchos de los recuerdos “revividos” durante sesiones de psicoterapia pueden no corresponder a memorias reprimidas, sino haber sido implantados a posteriori. Incluso inducidos por el terapeuta. A partir de el “síndrome de falsa memoria” algunos psicólogos han llegado a declarar “muerta” a la terapia regresiva.

Elisabeth Loftus lleva 40 años investigando la memoria humana y constatando lo manipulable que es por el estado emocional que nos induzcan, la manera en que se intente recordar, o hasta fotografías amañadas. Es considerada uno de los 100 psicólogos más influyentes del siglo XX, y es la mujer con ranking más alto de la lista.Representa uno de los muchos ejemplos de cómo la ciencia cognitiva, la biología, la astrofísica, o la química va cambiando la manera cómo nos percibimos a nosotros mismos, y generando avances en la sociedad. Seguiremos explorando los próximos días desde Boston, Yale, y Nueva York, y retomando ideas pescadas durante el congreso de la AAAS.

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