| LOS PERITAJES FORENSES Y LA IMPORTANCIA DE LOS FACTORES CULTURALES – ENTREVISTA A JOSÉ J. LACALLE, EXPERTO EN PSICOLOGÍA FORENSE INTERCULTURAL | ||
| // fecha de publicación 30/06/2009 6:00:00 | ||
ISSN 1886-1385 © INFOCOP ONLINE | ||
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viernes, 29 de enero de 2010
LOS FARMACOS EL EFECTO PLACEBO Y LA DEPRESION
| UN NUEVO ESTUDIO VUELVE A CUESTIONAR LA EFICACIA DE LOS FÁRMACOS ANTIDEPRESIVOS FRENTE AL PLACEBO | ||||
| // fecha de publicación 25/01/2010 6:00:00 | ||||
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sábado, 9 de enero de 2010
LA IMPORTANCIA DEL NOMBRE Y EL APELLIDO
El nombre y el apellido tienen una influencia en nuesta vida?, quizàs si nos colocaron el nombre en honor a un muerto, a un ser querido, a alguien famoso, a un escritor o cientifico, altera la percepciòn con nosotros mismos y las expectativas que los demàs se hacen sobre como somos o como nos desenvolvemos.
Este articulo del Dr. Wiseman, invita a esta reflexiòn y quizàs a otras, les recomiendo buscar esta pagina en internet y no dejar de ver el experimento de la carta que cambia de color que aparece en la parte de Videos, suerte:
Este artículo de Richard Wiseman fue publicado originalmente en The Daily Telegraph en 2007.
Es tan fácil como el abecé: ¿tu nombre puede afectar tu vida? Tan artificiales, o crueles, como pueden ser los nombres Brooklyn, Romeo y Cruz, la felicidad de los chicos Beckham puede estar garantizada por su apellido. No, como puedes pensar, porque sea un nombre famoso; si su padre se hubiese llamado David Wickham las cosas pudieron haber sido muy diferentes. Recientemente invité a los lectores del Telegraph a participar en un experimento único para explorar si tu apellido influye en tu vida. Hubo una respuesta masiva, con la participación on line de 15.000 lectores.
Los resultados brindaron un fascinante conocimiento sobre un aspecto de la psique humana hasta ahora desconocido. Quise saber si las personas que llevan un apellido que comienza con una de las primeras letras del alfabeto eran más exitosas en la vida que aquellas con nombres cuyas primeras letras comienzan cerca del final del abecedario. En pocas palabras ¿los Abbots y Adams del mundo tienen más posibilidades de llevar una vida mejor que los Young y los York?
Investigaciones anteriores me dieron una buena razón para pensarlo así. El año pasado, los economistas Liran Einav de la Universidad de Stanford, California, y Leeat Yariv, del Instituto de Tecnología de California, en Pasadena, analizaron los apellidos de los académicos que trabajaban en los departamentos de economía de las universidades estadounidenses, y hallaron que aquellos con iniciales del principio del alfabeto tenían más probabilidades de encontrarse en los departamentos más prestigiosos, convertirse en miembros de la Sociedad Econométrica y hasta de obtener un Premio Nobel.
Al publicar sus hallazgos en The Journal of Economic Perspectives, argumentaron que tal «discriminación alfabética» probablemente se debiese a la convención de listar a los autores de artículos académicos publicados, en orden alfabético, con el resultado de que los profesores con apellidos próximos al comienzo del alfabeto parecieran ser más prominentes en su campo que sus pares relegados en el abecedario.
Me preguntaba si este mismo efecto se daría fuera del mundo de los economistas. Después de todo, ya sea en los registros escolares, en una entrevista laboral o en la sala de exámenes, las personas con apellidos cerca del comienzo del alfabeto suelen estar primero.
Dado que a menudo asociamos el principio de una lista con ganadores y el final con perdedores, ¿sería posible que todas estas pequeñas experiencias se sumaran y tuviesen un impacto a largo plazo en nuestras vidas?
Se les pidió a todos los participantes del experimento del Telegraph que indicasen su sexo, edad, apellido y que calificaran cuán exitosos habían sido en varios aspectos de su vida, tales como salud, finanzas, carrera, y "la vida en general". Las puntuaciones en todas estas categorías fueron sumados para obtener una "medida del éxito" total.
Los resultados revelaron que los lectores cuyos apellidos comenzaban con letras del inicio del alfabeto realmente se calificaron a sí mismos, en conjunto, como significativamente más exitosos que quienes tenían apellidos que comenzaban con letras humildes del final del abecedario.
El efecto del apellido era especialmente marcado cuando se trataba de la carrera profesional, lo que sugiere que la discriminación alfabética está vivita y coleando en el lugar de trabajo. Un dato interesante fue que este efecto también era más notable entre los hombres que entre las mujeres. Tal vez, por supuesto, esto pueda reflejar el hecho de que muchas mujeres cambian su apellido cuando se casan. Quizás las mujeres que estén considerando adoptar o no el apellido de su esposo deberían tener en cuenta las consecuencias alfabéticas, o elegir un verdadero hombre-Alfa en primer lugar.
¿Cuál puede ser la causa de este resultado aparentemente extraño? Un patrón en los datos nos brindó una pista importante.
El efecto del apellido era más pronunciado en grupos de gente de más edad, lo que sugiere que no se debía a experiencias infantiles, sino más bien que creció gradualmente durante nuestras vidas. Al parecer, la constante exposición a estar al tope o al final de la liga del alfabeto, la lista A o la lista Z, lentamente tiene un impacto sobre la forma en que la gente se ve a sí misma.
Nuevamente, como dije antes de realizar mi investigación de los apellidos, estudios pasados sugieren que ésta es una posibilidad real.
En 1999, Nicholas Christenfeld y sus colegas de la Universidad de California en San Diego encontraron evidencias que sugieren que las iniciales de una persona podrían afectar quizás el aspecto más importante de sus vidas: el momento de su muerte. Utilizando una gran base de datos de ordenador con certificados de defunción, identificaron personas cuyas iniciales formaban una palabra que sonara positivamente, tales como A.C.E. [as], H.U.G. [abrazo], y J.O.Y. [alegría], y aquellos que tenían connotaciones negativas, como P.I.G. [cerdo], B.U.M. [vago], y D.I.E. [muere]. Utilizando como controles parámetros como raza, año de fallecimiento y situación socio-económica, descubrieron que los hombres con iniciales positivas vivieron aproximadamente cuatro años y medio más que el promedio, mientras que los de iniciales negativas fallecieron alrededor de tres años antes.
Las mujeres con iniciales positivas vivieron unos tres años extra, si bien no hubo un efecto en detrimento de aquellas con iniciales negativas. Análisis posteriores sugirieron que quienes tenían iniciales negativas eran especialmente proclives a morir de causas psicológicas, tales como suicidios o accidentes auto-infligidos.
De manera que, ¿estos resultados debieran dar motivo de preocupación a quienes la inicial de su apellido cae entre las últimas letras del alfabeto?
Bien, por llamarme Wiseman (hombre sabio) y tener también una experiencia de toda la vida en aparecer cerca del final de las listas alfabéticas, me conforta un poco el hecho de que el efecto es muy pequeño. Pero, nuevamente, cuando miro a algunas de las personas más
viernes, 8 de enero de 2010
VIDAS PASADAS Y ABDUCCIONES
http://neofronteras.com/?p=846
¿Tiene usted recuerdos de misteriosas vidas pasadas o recuerda extrañas experiencias como la de haber sido abducido por extraterrestres? Quizás la respuesta a estas sensaciones sea mucho más fácil de encontrar de lo que imaginamos según un estudio holandés del que se hace eco Scientific American. Puede que simplemente tenga un problema con el sistema de monitorización de fuentes de recuerdos, pues las personas con memoria de vidas pasadas son más propensas que otras a confundir el origen o fuente de una pieza de información dada. La familiaridad con una idea hace a esta gente más susceptible de olvidar de dónde viene la información y a confundir realidad y ficción.
Maarten Peters de la Universidad de Maastricht (Holanda) realizó pruebas a pacientes de “terapeutas de la reencarnación” que usan la hipnosis para “ayudar” a sus clientes a recordar “vidas pasadas” y que estos pacientes creen que son la fuente de sus problemas actuales.
A estas personas se les aplicó una prueba de memoria conocida como paradigma de la fama falsa, en el que se les pedía recitar una lista de nombres no familiares. Al día siguiente, se les mostraba una lista que incluía esos nombres, nombres nuevos y nombres de personas famosas. Resultó que los sujetos que afirmaban tener recuerdos de vidas pasadas eran más propensos a asignar los nombres previamente recitados como pertenecientes a personas famosas.
Es decir, la gente que cree tener vidas pasadas cometen un error de monitorización de fuente, o un error de juicio acerca la fuente original de un recuerdo (en este caso no estaban recordando la fuente, es decir ellos mismos, de los nombres no famosos). Esto es importante porque los errores de monitorización de fuente son el primer paso en la secuencia de eventos que los psicólogos creen que da lugar a recuerdos falsos.
Según este investigador una vez que se alcanza cierta familiaridad con un evento, éste puede ser fácilmente convertido en una creencia de que el evento realmente sucedió. Estos individuos podrían además interpretar sus pensamientos y fantasías acerca de eventos ficticios como recuerdos reales.
Otros investigadores apuntan que las personas que siguen terapias de reencarnación son más propensas a tener problemas psicológicos o ser más susceptibles a la hipnosis y que así se explicaría el fenómeno.
En un estudio previo de Susan Clancy de Harvard University se mostraba que las personas que decían haber sido abducidas por extraterrestres tenían problemas similares para recordar.
Según ella lo más importante de este nuevo estudio es que estas personas están altamente motivadas a buscar y a aprobar una manera en concreto (aunque sea absolutamente absurda) de explicar por qué están sufriendo problemas psicológicos. Dice que hay muchas personas que piensan que podrían haber sido abducidas por extraterrestres, pero que en general éstas no llegan a crear falsos recuerdos sobre ello.
Desde NeoFronteras sólo añadiríamos que es penoso que este tipo de pacientes y sus problemas sean usados por la industria de la parapsicología y las pseudociencias con fines crematísticos y así vender revistas y libros que simplemente promueven la ignorancia y la incultura más absoluta. Si no creemos en los unicornios no deberíamos de creer tampoco en enanitos verdes tipo ET que te secuestran o en que somos Napoleón.
Fuente: Scientific American.
Referencia: Sobre abducción en NeoFronteras.
sábado, 28 de noviembre de 2009
Tomado de la pàgina http://psipolicial.blogspot.com/, el 28 Noviembre del 2009.
INTERROGANDO A TESTIGOS: ¿SE PIERDEN PARA SIEMPRE LOS RECUERDOS ORIGINALES?

La teoría de Loftus se denomina hipótesis de alteración. El recuerdo no se puede recuperar porque, simplemente, ya no existe. El original ha sido alterado o transformado en un nuevo recuerdo (a veces, un recuerdo de compromiso) hasta el punto de que se pierde el original para siempre. Loftus argumenta esta teoría en el hecho de que incluso empleado incentivos, hipnosis, etc., se consigue muy poco éxito para recuperar los recuerdos originales.
Si la hipótesis de alteración de Loftus es correcta, ello conlleva serias implicaciones para los investigadores de la policía. El tema es que, si se ha proporcionado a un testigo información adicional sobre un incidente, es probable que su recuerdo original quede contaminado. Será importante para el agente de policía establecer si el testigo ha comentado el incidente con otras personas o si ha visto algún informe sobre el caso en la TV, etc. El policía también debe ser consciente de que su propia manera de preguntar puede, en sí misma, contaminar el recuerdo original.
Una teoría alternativa es la denominada hipótesis de coexistencia. Como su nombre indica, la teoría sugiere que, tanto el recuerdo original como el modificado coexisten en el sistema de memoria y ambos pueden recuperarse. Los defensores de esta teoría señalan el hecho de que a veces es posible recuperar algunas partes del recuerdo original, incluso tras haber presentado información engañosa. Sugieren también que el fracaso en la recuperación puede ser temporal. El problema aquí puede ser que es más fácil acceder a los recuerdos recientes que a los distantes. Esto es similar al llamado “Efecto Reciente”. Esta teoría de la coexistencia es más optimista en lo que se refiere a la recuperación de los recuerdos originales. Implica que los agentes de policía, al entrevistar a un testigo, deben intentar persuadirle para que regrese mentalmente a la escena del crimen, en lugar de que sólo intente recordar todo lo que pueda del incidente.
Una forma específica de la teoría de la coexistencia es la teoría del encabezamiento de registros. Esta teoría sugiere que la información se presenta en unidades de memoria llamadas “Registros” y que cada unidad está encabezada por una clave de acceso o “Encabezamiento”. Los encabezamientos permiten la recuperación de un recuerdo al describir la información contenida en el registro.
Cuando busca un recuerdo concreto, la persona intenta emparejar la descripción de un registro con un encabezamiento apropiado. El efecto de desinformación ocurrirá cuando el registro encabezado de la información original es menos accesible que el registro encabezado de la información engañosa. En otras palabras, la persona puede tener dos recuerdos diferentes, uno de los cuales es más reciente “y más cerca de la superficie” o que destaca más. Ya que la persona no puede distinguir entre el encabezamiento del registro original o de la información engañosa, comete el error de recuperar la información más reciente de los sucesos. Este punto de vista sugiere que el policía podrá recuperar con mayor probabilidad el recuerdo original si es cuidadoso y específico en sus preguntas al testigo.Otra explicación que se ha propuesto tiene que ver con la atribución de la fuente. Esta teoría sugiere que la información engañosa engaña al sujeto porque se crea una confusión en relación a la fuente de información. De acuerdo con esta teoría el efecto de desinformación ocurre porque el sujeto confunde la fuente de la información original y la de la información engañosa. Así, la fuente de la información engañosa se atribuye (de forma incorrecta) al suceso del que se ha sido testigo originalmente. De acuerdo con este punto de vista, un testigo que escucha a otro testigo lo que le dijo el conductor de un coche, puede después creer que su recuerdo se basa en haber escuchado la conversación de primera mano (no de segunda).
Al igual que con la teoría del encabezamiento de registros, la teoría de la atribución de la fuente puede explicar por qué es más probable que las personas recuerden la desinformación en lugar de la información original. Ya que la primera destaca más en la memoria, se supone que forma parte del evento original de que se ha sido testigo. Los seguidores de esta teoría han intentado abordar el problema de la desinformación adoptando un enfoque de monitoreo de la fuente. Se anima a las personas a pensar y monitorizar la fuente de cualquier información que recuerden. Los resultados de estos estudios son mixtos, pero parecen demostrar que incluso cuando se instruye a las personas a monitorizar cuidadosamente la fuente de la información, todavía son vulnerables a la información engañosa. El problema suele ser que las personas no siempre pueden recordar correctamente la fuente de información para cada trozo de recuerdo.
Algunos de los problemas asociados a la Atribución de la Fuente podrían evitarse si quienes tienen la tarea de entrevistar a los testigos, como mínimo, están al tanto de este fenómeno. Puede tener algún efecto instruir al testigo para que piense cuidadosamente en la fuente de sus recuerdos “originales.” También puede ayudar, no sólo preguntar al testigo, sino también a otras fuentes de información a las que haya podido estar expuesto para identificar a aquellos que es más probable que experimenten dificultades con la Atribución de la Fuente.
viernes, 20 de noviembre de 2009
REFLEXIONES
jueves, 19 de noviembre de 2009
Sindrome alienacion parental-la madre maliciosa
Cantón Duarte, J., Cortés Arboleda, M.R. y Justicia Díaz, M.D. (2000):
Conflictos matrimoniales, divorcio y desarrollo de los hijos. Madrid, Pirámide.
1) En la interferencia grave
2) El síndrome de alienación parental
3) El síndrome de la madre maliciosa
Resumen de las interferencias en las visitas del progenitor custodio:
Las afirmaciones negativas del niño sobre la calidad de la visita al progenitor sin la custodia justo antes o después de la misma se deben valorar con mucha cautela. El hijo puede estar actuando bajo la influencia del progenitor con el que convive, intentando agradarle. También es posible que, en respuesta a los conflictos entre sus padres, el menor presente un elevado nivel de sintomatología durante la visita, de manera que utilice la ira para conseguir que los padres se comuniquen. Otro problema difícil de resolver es el que surge cuando el progenitor sin la custodia se niega, total o parcialmente, al cumplimiento de las visitas. El establecimiento de una nueva relación o un nuevo matrimonio también puede suponer dificultades para el sistema de visitas, pudiendo provocar una resistencia al mismo por parte de cualquier miembro del grupo familiar.
Sin embargo el problema más importante por la frecuencia con la que se produce y por sus graves consecuencias para la necesaria relación del niño con el progenitor sin la custodia, es el de las interferencias en las visitas por parte del progenitor que tiene la custodia. Los expertos coinciden en que el ideal de un sistema de visitas libres no se corresponde en absoluto con la práctica en la actualidad. Los resultados de los estudios han confirmado la magnitud del problema. Por ejemplo Arditti encontró que alrededor del 50% de los divorciados informaron que sus ex esposas interferían en las visitas. Un 40% de las madres a cargo de la custodia admitió utilizar la interferencia como una forma de castigar a su ex cónyuge.
Como señala Turkat antes de discutir los tipos específicos de interferencia, conviene aclarar lo que sería una conducta de "no interferencia". En este caso el niño no siente la pérdida de ninguno de sus padres, ya que el progenitor con el que convive anima al hijo y al padre a que se relacionen con frecuencia y se involucren mutuamente en sus vidas. La situación de no interferencia suele acompañar a un régimen de custodia que funcionalmente conlleva la toma de decisiones conjunta de los padres a favor de los hijos. Los niños suelen visitar con frecuencia al padre, lo llaman por teléfono cuando quieren o lo necesitan y disfrutan de los beneficios de la implicación de los padres en la escuela, en actividades extracurriculares, religiosas y de cualquier otro tipo.
En la literatura clínica y legal se suele distinguir entre tres tipos de situaciones relacionadas con la interferencia en el régimen de visitas: interferencia grave, el síndrome de alienación parental y el síndrome de la madre maliciosa.
1) En la interferencia grave
el progenitor con la custodia adopta una conducta de interferencia, pero sin un plan sistemático para romper la relación entre el niño y el progenitor sin la custodia.
De manera intermitente o transitoria la madre le niega las visitas, bien directamente (informando al padre sobre sus intenciones) o mediante la utilización de estrategias pasivas (por ejemplo, procurando que cuando el padre vaya a recoger al niño no se encuentre nadie en casa).
Las causas de este tipo de interferencia suelen ser el enfado con el ex cónyuge por alguna cuestión (por ejemplo el impago de la manutención infantil), los malos consejos de algún amigo, etc.
2) El síndrome de alienación parental,
consiste en el empeño del progenitor a cargo de la custodia por indisponer al menor en contra del otro progenitor, de manera que el hijo llega a desarrollar una actitud de crítica injustificada y de aborrecimiento del padre.
Le enseña a percibir injustificadamente una serie de cualidades negativas del otro, causando de esta manera graves perjuicios a la relación del niño con el progenitor no residente. Según Gadner son cuatro los principales factores que contribuyen al desarrollo de este síndrome.
En primer lugar, el lavado de cerebro consistente en la programación consciente del niño contra el otro progenitor. Por ejemplo, acusándole injustamente de haberlos abandonado o de irse con otra mujer, describirlo como alcohólico o realizando comentarios sarcásticos ("por fin hoy tu maravilloso padre va a venir y se va a gastar algún dinero en ti").
El segundo factor lo constituyen intentos más sutiles, e inconscientes de programar al menor en contra del progenitor que no tiene la custodia. La madre realiza al hijo comentarios del tipo "Te podría contar cosas de tu padre que te pondrían los pelos de punta, pero afortunadamente no soy de esa clase de personas que critica a un padre delante de sus hijos". También puede actuar de una forma aparentemente "neutral", advirtiendo a los niños que la decisión de visitar o no al padre les corresponde totalmente a ellos. Esta estrategia aumenta la indisposición de los niños contra el padre, desanimándolos al mantenimiento de interacciones y visitas. Otra estrategia a la que también suelen recurrir es hacer que los hijos se sientan culpables por desear mantener contactos con el otro progenitor. Así el niño puede sentirse culpable por "dejar sola a su pobre madre".
En tercer lugar, habría que tener en cuenta los factores internos del propio niño. Normalmente, el vínculo psicológico que mantenía antes del divorcio con el progenitor residente era más fuerte que el mantenido con el no residente. Por consiguiente, ante el temor de que el progenitor custodio lo abandone, el niño tendrá que aliarse con la madre.
Finalmente, factores situacionales también pueden contribuir al desarrollo del síndrome. Por ejemplo, si un niño observa que su hermano es castigado por expresar sentimientos positivos hacia el padre, aprenderá a no expresar esos sentimientos abiertamente.
En definitiva, en el síndrome de alienación parental tanto el progenitor con la custodia como el menor comparten unas mismas creencias y conductas en contra del otro. En tales casos se produce una interferencia crónica de las visitas al haber sido aleccionado el menor para que se oponga totalmente a mantener contactos con el otro progenitor.
3) El síndrome de la madre maliciosa cumple cuatro criterios principales (Turkat);
la madre intenta injustificadamente castigar a su ex marido, interfiere en el régimen de visitas y acceso del padre a los niños, se produce un patrón estable de actos maliciosos contra el padre y, finalmente, el desorden no se debe a otro trastorno mental, aunque se pueda presentar simultáneamente.
El primer criterio (castigo injustificado del ex cónyuge) se puede producir indisponiendo a los menores en contra del otro progenitor, implicando a otras personas en sus actos maliciosos y/o a través de un interminable proceso judicial.
Turkat cita como ejemplos de estrategias empleadas por estas madres para indisponer al hijo contra el padre el mentir al niño diciéndole que están en la miseria porque el padre ha malgastado el dinero o incluso forzarle a acudir a un comedor de beneficencia.
El objetivo del alienador es privar al progenitor que no tiene la custodia no sólo de pasar tiempo con sus hijos, sino de su etapa infantil.
La manipulación o implicación de otras personas en los actos maliciosos contra el ex cónyuge puede llegar hasta el extremo de mentir a un terapeuta y conseguir que testifique a su favor o manipular a otros para que le envíen cartas anónimas al ex marido.
El tercer componente del castigo al ex cónyuge es el recurso al litigio judicial como forma de garantizar un continuo enfrentamiento siendo frecuente, por ejemplo, que la madre presente denuncias por amenazas, malos tratos o incluso de paternidad.
El segundo criterio para establecer la presencia del síndrome de la madre maliciosa son los intentos específicos para negar a los hijos las visitas regulares e ininterrumpidas del padre (por ejemplo, no estando en casa cuando llega para recogerlos o planificando otras actividades que coincidan con el horario de visitas), no permitir el acceso telefónico (por ejemplo, diciendo que los niños no están en casa cuando los llama el padre) e impedir la participación del ex cónyuge en la vida escolar y actividades extracurriculares de los hijos (por ejemplo, proporcionando falsa información sobre los horarios de las actividades).
El tercer criterio incluye un patrón de actos maliciosos hacia el ex cónyuge consistente en mentir a los niños (por ejemplo, contándoles que el padre no es realmente su padre, que no paga la manutención o que la maltrataba cuando estaban juntos), mentir a otras personas (por ejemplo, desprestigiando al ex marido ante sus compañeros de trabajo o incluso llegando a realizar falsas denuncias de abuso sexual) y violar la ley (por ejemplo, causando daños en la vivienda o propiedades del ex cónyuge o sustrayendo documentos importantes).
Nuestra intervención ante un Régimen de Visitas conflictivo suele surgir tras un escrito del progenitor visitante por incumplimiento del Régimen de Visitas establecido en Sentencia, o tras el escrito del progenitor custodio que solicita la restricción o suspensión del Régimen de Visitas, por la negativa del menor a irse con la otra parte, o por las derivaciones negativas que están teniendo estos contactos para el menor.