lunes, 19 de abril de 2010

Empatia y violencia hermanas en el cerebro

La empatía y la violencia hermanas en el cerebro

http://www.sindioses.org/noticias/empatia_y_violencia.html Por Glenys Álvarez
Neurología. Sentimientos opuestos, como el odio y el amor, la empatía y la violencia, comparten recorridos neuronales, hechos que esclarecen un poco más el complicado comportamiento de los humanos.

La voluntaria se acostó en la fría bandeja de la máquina de resonancia magnética funcional sin dejar de llorar. Estaba devastada. Helen Fisher, la antropóloga de la Universidad de Rutgers encargada del experimento, había visto a esta chica meses antes en pleno éxtasis de amor. Había medido los circuitos en su cerebro cuando la joven mujer (y otros voluntarios enamorados) miraban una foto de su amado mientras sus cerebros eran observados dentro del fMRI y zonas se iluminaban en un estupendo mapa neuronal del amor romántico.

Ahora, la chica había sido abandonada. Aquel que una vez activaba neurotransmisores placenteros que llenaban su cerebro de sensaciones de felicidad, ahora sólo le provocaba llanto y odio. No podía pensar en él pero no dejaba de pensar en él.

Fisher sabía que era un poco tortuosa esta fase del experimento, no obstante, la jovencita era la muestra perfecta para estudiar el desamor en un cerebro ya conocido y estudiado, un cerebro que hacía unos meses se encontraba en un estado completamente opuesto al actual.

La joven casi se sale de la máquina cuando la imagen de su ex prometido brilló en la pantalla. Su dolor era palpable y no sólo por el obvio lenguaje corporal que lo acompañaba sino porque su cerebro también se iluminaba en patrones diferentes. Pero un elemento curioso llamó la atención de Fisher: los caminos similares. Cuando la antropóloga comparó los resultados de la resonancia del cerebro enamorado de la chica con los de sus neuronas despechadas, se dio cuenta de que el amor y el odio comparten ciertos recorridos, circuitos nerviosos que pueden provocarte sentimientos completamente opuestos.

Los resultados de Fisher han sido corroborados por otros experimentos realizados en Europa y, realmente, el hallazgo conseguía explicar perfectamente las conductas violentas que pueden desencadenarse cuando le rompen a una persona el ‘corazón’.

“El amor se convierte en odio porque existe un mecanismo que lo propicia y que puede estar más o menos desarrollado en ciertas personas. Podemos elucubrar sobre los caminos evolutivos que tomaron estos sentimientos para que hoy nos conviertan en bombas de tiempo, pero están ahí en el cerebro y juegan peligrosamente juntos”, expresó Fisher en una entrevista con Salon.com.

Ahora, un nuevo estudio en la Universidad de Valencia, España, ha encontrado que la violencia se desprende de la intensa empatía que caracteriza a nuestra especie. “Así como nuestra especie podría considerarse la más violenta, ya que somos capaces de asesinatos en serie, genocidios y otras atrocidades, también somos la especie con más empatía, lo que aparentaría ser la otra cara de la moneda”, explica Luis Moya Albiol, autor principal del estudio e investigador en dicha universidad.

Áreas cerebrales que juegan papeles fundamentales

Para el equipo de investigadores en Valencia, las cortezas prefrontal y temporal, la amígdala y otros elementos del sistema límbico cerebral (que más o menos tiene un papel fundamental en nuestras emociones) como son la insulina y la corteza cingulada, juegan un papel fundamental en todas las situaciones en que aparece la empatía.

“Estas partes del cerebro coinciden de forma sorprendente con las que regulan la agresión y la violencia, como resultado argumentamos que estos circuitos cerebrales, tanto para la empatía como para la violencia, pueden ser parcialmente similares. Todos sabemos que promover la empatía tiene un efecto inhibidor en la violencia, ahora vemos que esto no es sólo una cuestión social sino también biológica. Si estimulamos estos circuitos neuronales en una dirección reduce la actividad en el otro” agregó el investigador.

Los investigadores explican lo que ellos piensan debe ser una educación en empatía, ya que educar bajo estos conceptos enseña al cerebro a ser menos violento. Educar en la empatía es educar por la paz”, explicó Moya Albiol.

Formas antiguas de sobrevivir

Es fácil imaginar por qué poseemos empatía. Es una característica necesaria para animales que viven en un grupo. De la empatía, de hecho, surge nuestra ética en general y las normas morales que establecemos en nuestras sociedades y que evolucionan con el tiempo. Ahora bien, no pensemos ni por un segundo que la capacidad de ponernos en la situación de otro animal es algo exclusivo de los humanos, pues no lo es. De hecho, el estudio en los demás animales permite que conozcamos mejor los mecanismos, tanto genéticos como neurológicos, que están involucrados en estos sentimientos tan esenciales para la supervivencia. Más aún, enfermedades y síndromes modernos, como el autismo y ciertas psicopatías, están caracterizadas por la falta de empatía en los que las padecen. Por lo tanto, el estudio detallado de estos circuitos cerebrales podría brindarnos la solución a un sinnúmero de problemas mentales en millones de personas que no pueden llevar una vida más o menos normal.

Este estudio sobre la empatía y la violencia fue publicado en la edición más reciente de la ‘Revista de Neurología’.

martes, 23 de febrero de 2010

TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO TOC

Entender este sufrimiento, las limitaciones que genera en la vida laboral, social, personal es importante en la medida que respetamos y entendemos lo que ocurre en el psiquismo de quien lo padece. Desde otra perspectiva las limitaciones legales para que alguien que tenga este trastorno pueda estar detenido o que sea expulsado del trabajo o del colegio cuando medien los rituales que le impiden ejercer sus labores o en situaciones de Familia.

Este vídeo ayudarà a entender mejor lo que el TOC y los posibles tratamientos que existen.

LOS PSICOPATAS

Los psicópatas traen de cierta manera un interés científico, especialmente desde la psicología por la capacidad que poseen estos individuos de hacer daño y no ser conscientes de la magnitud de lo que hacen. En una sociedad criminogena como Colombia, donde el desprecio por la vida, por los derechos humanos, donde las leyes se modifican o se arreglan a conveniencia del político de turno a expensas del bien colectivo, donde no acatar las normas sociales se mira con heroísmo, donde prolifera la cultura del "avispado", el que cantidad de niños nazcan en sectores plagados de violencia, etc., hacen que emerjan mas personas con estas características.

El siguiente enlace, donde aparece una entrevista al Psicólogo Dr. Hare, especialista en este tema y al Dr. Garrido Psicólogo Criminalistico en España llevan a profundizar sobre esta situación tan álgida.

domingo, 21 de febrero de 2010

NUESTRO INSTINTO ASESINO

Tenemos un instinto asesino?, que nos lleva a eso?, en que condiciones de genera?
Que especie de animal somos?...


http://www.redesparalaciencia.com/354/redes/redes-28-nuestro-instinto-asesino-27-minutos

viernes, 29 de enero de 2010

LOS PERITAJES FORENSES Y LA IMPORTANCIA DE LOS FACTORES CULTURALES – ENTREVISTA A JOSÉ J. LACALLE, EXPERTO EN PSICOLOGÍA FORENSE INTERCULTURAL
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ENTREVISTA

En primer lugar, me gustaría agradecerle en nombre de todo el equipo deInfocop e Infocop Online que nos haya concedido esta entrevista. Su increíble trayectoria profesional podría resumirse a grandes rasgos como un español en EEUU que se especializa en Psicología jurídica intercultural, en concreto, en los casos relacionados con la población hispana. ¿Qué es lo que le llevó a interesarse específicamente en este campo?

En 1972, cuando estaba trabajando como psicólogo clínico en una unidad del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de California, me encomendaron la función de realizar evaluaciones forenses de criminales hispanos con trastornos mentales. Después de proporcionarme el entrenamiento adecuado, trabajé varios años en ese departamento hasta que decidí abrir mi propia Clínica de Salud Mental para Hispanos con la colaboración de mi esposa Trula, también psicóloga clínica, americana pero bilingüe. Tal y como me decían los abogados y tribunales que solicitaban mis servicios, en aquellos tiempos, era el único psicólogo intercultural hispano que hacía peritajes forenses en California, y uno de los pocos que había en los Estados Unidos. Así que tuve que aprender más (rápidamente) para responder a la creciente demanda, primero en California, y poco después en todo el país, en casos, tanto con responsabilidad penal como civil, en que los hispanos se veían envueltos.

Como experto en el área, ¿cuáles serían los principales factores psicosociales de vulnerabilidad que podrían implicar un mayor riesgo para la salud mental de la población hispana en EEUU?

En primer lugar, el mero hecho de ser emigrante hispano en un país anglosajón implica dificultades de adaptación. En este sentido, si no se tiene capacidad de asimilación, el aislamiento social resultante puede llevar a la depresión. Por otro lado, la discriminación racial y la xenofobia pueden hacer la vida más difícil, requiriendo mucha confianza y seguridad en uno mismo para minimizar su impacto. No obstante, el riesgo principal es la soledad; si no lo creen, vayan a cualquier ciudad americana después de la 7 de la tarde, no verán a nadie. Claro que esto se está solucionando poco a poco, puesto que ahora, que ya hay 50 millones de hispanos en EEUU, comienzan a notarse ciertos cambios en la sociedad.

En los últimos años, se ha interesado especialmente por las creencias religiosas, tradicionales y supersticiosas (santería, curandería, etc.) de la población hispana en EEUU. A su juicio, ¿cuáles son las principales conclusiones?

A nivel filosófico, dichas creencias demostrarían la existencia de una necesidad casi universal del ser humano de crear una mitología que lo salve de los problemas cotidianos y escatológicos.

Desde la óptica de la Psicología forense, la necesidad de conocer las creencias religiosas de nuestros clientes viene determinada por su posible influencia en su comportamiento social y legal. Por ejemplo, ¿cómo influyen tales creencias en un caso en el que el hijo de un Palero Mayor (gran sacerdote de la Palería, secta ocultista Caribeña) mata a un cajero de un supermercado delante de docenas de testigos que lo conocen personalmente, siguiendo los dictámenes de su "espíritu" que lo hace invisible? Este y otros casos, los comentaré con mayor detalle el próximo mes de noviembre en Granada.

Tradiciones, como el deber de sangre y supersticiones como la muñequita vudú, pueden afectar decisivamente a la voluntariedad de ciertas actividades humanas de naturaleza criminal. Un peritaje psicológico adecuado puede ilustrar o incluso explicar la psicodinámica de un crimen cometido bajo esas influencias.

Tras su larga experiencia como psicólogo forense intercultural, ¿qué aspectos de carácter psicosocial influyen con mayor frecuencia en los delitos y crímenes en los que ha trabajado?

¿Considera que este colectivo presenta problemas de discriminación a nivel judicial? En ese caso, ¿cuáles serían los principales prejuicios a los que esta población puede enfrentarse en un juicio? ¿Y en el trabajo?

En relación a esta pregunta, me referiré únicamente al colectivo hispano en Norteamérica, no al español (no desearía enemigos gratuitamente). El hispano en EEUU suele ser un emigrante o un hijo de emigrantes, perteneciente, de momento, a una etnia minoritaria. La población mayoritaria lo percibe como un peligro para su cultura, a su propiedad y a su estilo de vida. El hispano es, con cierta frecuencia, un blanco fácil de sospechas, quejas y acusaciones.

El sistema judicial y, quizá con mayor frecuencia, los sectores policiales no son inmunes al factor racial. El hispano, incluso el ciudadano hispano, tiene mayor probabilidad de un encuentro desagradable con la policía o con una sentencia adversa en la Audiencia que el ciudadano anglosajón. Sin embargo, es cierto que esta situación ha mejorado inmensamente en mi casi medio siglo de residencia en EEUU. La explosión de pluralidad de etnias en este país, así como el avance en el nivel educativo, profesional y económico de la comunidad hispana en las últimas décadas está influyendo enorme y positivamente en la creciente integración del hispano en los diferentes sectores de la sociedad americana, incluyendo el laboral, político e incluso el judicial. Prueba del cambio es que, probablemente, este verano seremos testigos del nombramiento del primer miembro hispano de la Corte Suprema de los EEUU.

En cuanto al mundo laboral, y admitiendo que aún existen prejuicios y discriminaciones, he sido testigo a lo largo de todo este tiempo del progreso laboral de los hispanos. Aunque el estereotipo del trabajador hispano como campesino o trabajador manual sin especialización aún existe (debido sobre todo a los millones de hispanos ilegales que aún siguen llegando a este país), la realidad es que hay hispanos en todos los niveles de la sociedad americana, incluso en la lista de Forbes 500.

Los tests psicológicos son un instrumento fundamental en los peritajes forenses. En su calidad de experto, ¿cómo influye el hecho de que la mayoría de estos tests hayan sido validados en muestras de españoles cuando se utilizan en la realización de valoraciones psicológicas a inmigrantes?

Estoy de acuerdo que los tests psicológicos son un instrumento "importante", pero no necesariamente fundamental. Considerando la poca calidad de algunos de esos instrumentos, a veces es mejor no usarlos. Varios de los tests usados comúnmente tanto en Psicologia clínica como en forense, tienen poca validez, definida como la capacidad de medir lo que el test se supone que mide. El problema se agudiza cuando incluso los tests más "famosos" carecen de adecuados baremos para la población específica a la que se aplica el instrumento. Tradicionalmente, la población hispana ha sido la gran olvidada en la adaptación y estandarización de los diferentes tests psicológicos y forenses. No obstante, ha sido en la última década cuando, debido a la explosión del uso de estos tests en poblaciones hispanas y, por tanto, debido a una motivación económica por parte de las compañías propietarias de los derechos de autor de esos tests (me refiero a tests tan importantes como el Test de Millon o el MMPI), se han comenzado a adaptar y baremar versiones para la población hispanoamericana, mas allá de las meras traducciones de antaño (perfectamente inválidas).

Por ejemplo, el WAIS III ha sido estandarizado en la población española, pero ¿qué pasa con las demás culturas hispanas? ¿Quién se ha preocupado de baremar y estandarizar los tests psicológico-forenses en la muy diversa población subsahariana? O, ¿qué valor tiene un MMPI estandarizado con una muestra de estudiantes de la Universidad Autónoma de México que se utiliza para evaluar a una india Maya acusada?

El próximo mes de Noviembre acudirá a Granada al V Congreso Nacional de Psicología jurídica y forense, ¿podría adelantarnos cuáles son los principales temas con los que va a participar?

Se me ha concedido el honor de abrir el programa científico del V Congreso Nacional de Psicología Jurídica y Forense con una conferencia titulada "Importancia de los Factores Culturales en los Peritajes Forenses". No podían haberme sugerido un tema más querido para mí, ya que mi larga carrera de perito forense en los Estados Unidos se ha construido alrededor de este tema: cientos de peritajes en acusaciones tanto a nivel penal como civil, así como cientos de testimonios periciales verbales en California y en varios estados del país. En todos ellos, el factor cultural fue la razón principal para contratarme y también la base fundamental de la decisión judicial del caso.

No voy a descubrir el pastel antes de tiempo, pero sí indicaré que en la conferencia demostraré, con la ayuda de citas de casos reales, la afirmación que acabo de hacer sobre la importancia del factor cultural en la Psicología forense. En mis años jóvenes en España, la sociedad española, al menos en mi tierra, Navarra, era muy homogénea. En mi reciente visita a Pamplona, me sorprendió la rapidez con que esta ciudad se está volviendo multiétnica y multilingüe. Mi experiencia americana ciertamente se va a poder aplicar a la situación actual de la administración de la Justicia en España.

Para finalizar, ¿le gustaría añadir algo más?

No me gustaría que mis comentarios sonaran demasiado negativos. La Psicología jurídica y forense ha avanzado a pasos de gigante en España, así como en muchas de las naciones hispanoamericanas, en los últimos diez años. Me considero un privilegiado por haber podido contribuir a este progreso personalmente, con conferencias, congresos y talleres en España e Hispanoamérica durante la última década.

Si quieren ver lo que un psicólogo forense hispano puede hacer en la actualidad y, probablemente, en los próximos diez años en España, visiten mi página Web (www.lacalle.com) y vean lo que otro psicólogo forense hispano ha hecho en los últimos 40 años en Norteamérica. La ventaja es que, así, se pueden evitar los errores que cometimos, aunque éso quizás sea


LOS FARMACOS EL EFECTO PLACEBO Y LA DEPRESION

UN NUEVO ESTUDIO VUELVE A CUESTIONAR LA EFICACIA DE LOS FÁRMACOS ANTIDEPRESIVOS FRENTE AL PLACEBO
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La evidencia empírica, una vez más, vuelve a poner en tela de juicio la utilización de fármacos antidepresivos como tratamiento de primera elección para la depresión, al menos en lo que respecta a su uso de manera indiscriminada independientemente del nivel de gravedad del episodio depresivo, según se pone de manifiesto en un reciente meta-análisis, "Antidepressant drug effects and depression severity. A patient-level meta-analysis", realizado por el equipo de Jay C. Fournier (2010) de la Universidad de Pennsylvania (EEUU) y publicado en el Journal of the American Medical Association –JAMA-.

Tal y como viene informando puntualmente Infocop Online, a pesar de la evidencia científica y las recomendaciones realizadas por importantes informes fundamentados empíricamente como el del National Institute for Health and Clinical Excellence (NICE), los fármacos antidepresivos continúan siendo el tratamiento estándar para el trastorno depresivo mayor. Así, por ejemplo, el consumo de antidepresivos en España supone un coste medio de unos 745 millones de euros anuales.

En este sentido, Fournier et al. se plantearon la necesidad de realizar un nuevo meta-análisis con el objetivo de contrastar la eficacia de los antidepresivos frente al placebo con relación a los diferentes niveles de gravedad de la sintomatología depresiva (sintomatología subclínica, trastorno depresivo mayor ligero, moderado, grave y severo o muy grave). Los resultados considerados en su conjunto evidenciaron una vez más que el placebo (es decir, la ausencia de tratamiento) es igual de eficaz que el tratamiento farmacológico en la reducción de la sintomatología depresiva.

Posteriormente, los autores del estudio realizaron un análisis más exhaustivo, dividiendo la muestra en tres grupos en función de la puntuación obtenida en la Escala de Depresión de Hamilton (HDRS): depresión leve-moderada, grave y muy grave. En este segundo análisis se evidenció que únicamente cuando la sintomatología depresiva era muy grave la utilización de antidepresivos era más beneficiosa que el placebo, con relación a los criterios de cambio clínicamente significativo que marca el NICE.

En consecuencia, y en coherencia a las conclusiones de otros meta-análisis como el realizado por el equipo de Kirsch (2008) o el de Khan (2002), puede afirmarse que, en comparación con el placebo, la eficacia de los fármacos antidepresivos es prácticamente inexistente en los casos de depresión ligera, moderada e incluso grave, mientras que sólo en los casos de depresión muy grave el beneficio de los fármacos es claramente superior a la ausencia de tratamiento.

De este modo, podría decirse que, al menos en las sociedades occidentales, existe un patrón de consumo de antidepresivos abusivo e indiscriminado, a pesar de que ya son numerosos los estudios que han evidenciado que otros tratamientos alternativos, como la intervención psicológica basada en la terapia cognitiva de Beck para la depresión, no sólo son eficaces para la reducción de la sintomatología depresiva, sino que presentan otras ventajas adicionales frente al tratamiento farmacológico, como son el mantenimiento en el tiempo de los cambios terapéuticos, la disminución de la probabilidad de recaídas futuras, así como la ausencia de efectos secundarios (DeRubeis et al., 2005, Hollon et al., 2005). La implementación de tratamientos psicológicos para los pacientes con depresión supondría, además, un importante ahorro económico en relación al gasto farmacéutico que genera el uso de antidepresivos.

Por todo ello, la OMS recomienda la combinación de tratamiento farmacológico y psicológico para la depresión; e, incluso, otros prestigiosos institutos como el NICE, que marca las directrices para las políticas de salud del Reino Unido, indica que la intervención psicológica fundamentada en técnicas cognitivo-conductuales ha de ser el tratamiento de primera elección para el trastorno depresivo leve y moderado. Igualmente, para los casos más severos, se recomienda la combinación de fármacos antidepresivos y tratamiento cognitivo-conductual.

El artículo original puede consultarse en la revista Journal of the American Medical Association:

sábado, 9 de enero de 2010

LA IMPORTANCIA DEL NOMBRE Y EL APELLIDO

El nombre y el apellido tienen una influencia en nuesta vida?, quizàs si nos colocaron el nombre en honor a un muerto, a un ser querido, a alguien famoso, a un escritor o cientifico, altera la percepciòn con nosotros mismos y las expectativas que los demàs se hacen sobre como somos o como nos desenvolvemos.

Este articulo del Dr. Wiseman, invita a esta reflexiòn y quizàs a otras, les recomiendo buscar esta pagina en internet y no dejar de ver el experimento de la carta que cambia de color que aparece en la parte de Videos, suerte:

Este artículo de Richard Wiseman fue publicado originalmente en The Daily Telegraph en 2007.

Es tan fácil como el abecé: ¿tu nombre puede afectar tu vida? Tan artificiales, o crueles, como pueden ser los nombres Brooklyn, Romeo y Cruz, la felicidad de los chicos Beckham puede estar garantizada por su apellido. No, como puedes pensar, porque sea un nombre famoso; si su padre se hubiese llamado David Wickham las cosas pudieron haber sido muy diferentes. Recientemente invité a los lectores del Telegraph a participar en un experimento único para explorar si tu apellido influye en tu vida. Hubo una respuesta masiva, con la participación on line de 15.000 lectores.

Los resultados brindaron un fascinante conocimiento sobre un aspecto de la psique humana hasta ahora desconocido. Quise saber si las personas que llevan un apellido que comienza con una de las primeras letras del alfabeto eran más exitosas en la vida que aquellas con nombres cuyas primeras letras comienzan cerca del final del abecedario. En pocas palabras ¿los Abbots y Adams del mundo tienen más posibilidades de llevar una vida mejor que los Young y los York?

Investigaciones anteriores me dieron una buena razón para pensarlo así. El año pasado, los economistas Liran Einav de la Universidad de Stanford, California, y Leeat Yariv, del Instituto de Tecnología de California, en Pasadena, analizaron los apellidos de los académicos que trabajaban en los departamentos de economía de las universidades estadounidenses, y hallaron que aquellos con iniciales del principio del alfabeto tenían más probabilidades de encontrarse en los departamentos más prestigiosos, convertirse en miembros de la Sociedad Econométrica y hasta de obtener un Premio Nobel.

Al publicar sus hallazgos en The Journal of Economic Perspectives, argumentaron que tal «discriminación alfabética» probablemente se debiese a la convención de listar a los autores de artículos académicos publicados, en orden alfabético, con el resultado de que los profesores con apellidos próximos al comienzo del alfabeto parecieran ser más prominentes en su campo que sus pares relegados en el abecedario.

Me preguntaba si este mismo efecto se daría fuera del mundo de los economistas. Después de todo, ya sea en los registros escolares, en una entrevista laboral o en la sala de exámenes, las personas con apellidos cerca del comienzo del alfabeto suelen estar primero.

Dado que a menudo asociamos el principio de una lista con ganadores y el final con perdedores, ¿sería posible que todas estas pequeñas experiencias se sumaran y tuviesen un impacto a largo plazo en nuestras vidas?

Se les pidió a todos los participantes del experimento del Telegraph que indicasen su sexo, edad, apellido y que calificaran cuán exitosos habían sido en varios aspectos de su vida, tales como salud, finanzas, carrera, y "la vida en general". Las puntuaciones en todas estas categorías fueron sumados para obtener una "medida del éxito" total.

Los resultados revelaron que los lectores cuyos apellidos comenzaban con letras del inicio del alfabeto realmente se calificaron a sí mismos, en conjunto, como significativamente más exitosos que quienes tenían apellidos que comenzaban con letras humildes del final del abecedario.

El efecto del apellido era especialmente marcado cuando se trataba de la carrera profesional, lo que sugiere que la discriminación alfabética está vivita y coleando en el lugar de trabajo. Un dato interesante fue que este efecto también era más notable entre los hombres que entre las mujeres. Tal vez, por supuesto, esto pueda reflejar el hecho de que muchas mujeres cambian su apellido cuando se casan. Quizás las mujeres que estén considerando adoptar o no el apellido de su esposo deberían tener en cuenta las consecuencias alfabéticas, o elegir un verdadero hombre-Alfa en primer lugar.

¿Cuál puede ser la causa de este resultado aparentemente extraño? Un patrón en los datos nos brindó una pista importante.

El efecto del apellido era más pronunciado en grupos de gente de más edad, lo que sugiere que no se debía a experiencias infantiles, sino más bien que creció gradualmente durante nuestras vidas. Al parecer, la constante exposición a estar al tope o al final de la liga del alfabeto, la lista A o la lista Z, lentamente tiene un impacto sobre la forma en que la gente se ve a sí misma.

Nuevamente, como dije antes de realizar mi investigación de los apellidos, estudios pasados sugieren que ésta es una posibilidad real.

En 1999, Nicholas Christenfeld y sus colegas de la Universidad de California en San Diego encontraron evidencias que sugieren que las iniciales de una persona podrían afectar quizás el aspecto más importante de sus vidas: el momento de su muerte. Utilizando una gran base de datos de ordenador con certificados de defunción, identificaron personas cuyas iniciales formaban una palabra que sonara positivamente, tales como A.C.E. [as], H.U.G. [abrazo], y J.O.Y. [alegría], y aquellos que tenían connotaciones negativas, como P.I.G. [cerdo], B.U.M. [vago], y D.I.E. [muere]. Utilizando como controles parámetros como raza, año de fallecimiento y situación socio-económica, descubrieron que los hombres con iniciales positivas vivieron aproximadamente cuatro años y medio más que el promedio, mientras que los de iniciales negativas fallecieron alrededor de tres años antes.

Las mujeres con iniciales positivas vivieron unos tres años extra, si bien no hubo un efecto en detrimento de aquellas con iniciales negativas. Análisis posteriores sugirieron que quienes tenían iniciales negativas eran especialmente proclives a morir de causas psicológicas, tales como suicidios o accidentes auto-infligidos.

De manera que, ¿estos resultados debieran dar motivo de preocupación a quienes la inicial de su apellido cae entre las últimas letras del alfabeto?

Bien, por llamarme Wiseman (hombre sabio) y tener también una experiencia de toda la vida en aparecer cerca del final de las listas alfabéticas, me conforta un poco el hecho de que el efecto es muy pequeño. Pero, nuevamente, cuando miro a algunas de las personas más